VIRAL
Síndrome de Estocolmo y el rescate de Gloria Trevi: el caso de secu3str0 de Irán Castillo
Periodismo MAS.
El episodio del secuestro de Irán Castillo “llega a su final” este 8 de octubre con sentencias de hasta 165 años de prisión para nueve integrantes de la banda que la mantuvo cautiva en mayo de 2015. La actriz fue retenida tres días, mientras su familia negociaba el pago del rescate con los captores.
Un juez federal acreditó los delitos de delincuencia organizada, secuestro agravado, posesión de drogas con fines de comercio y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército. La Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), dependiente de la Fiscalía General de la República (FGR), presentó las pruebas que sostuvieron el fallo.
Dos de los captores recibieron la pena máxima
Las condenas variaron según el número de víctimas acreditadas a cada sentenciado. Cristian Versay Juárez Pliego y Edgar Castillo Torres fueron declarados responsables del secuestro de tres personas y recibieron 165 años de prisión, además de una multa de 863,742 pesos.
Jaime López Guerrero y Adriana Mora Cervantes obtuvieron 161 años de cárcel por delitos contra tres víctimas. Bernardo Gabriel Ruiz Pantoja y Ángel Castillo Pizaña fueron sentenciados a 111 años, mientras que Jorge Luis Moreno Téllez y Carlos Olvera Cruz recibieron 61 años. Rosario Yazmín Juárez Pliego cerró la lista con 57 años de prisión.
Los hombres cumplirán condena en el Centro Federal de Reinserción Social Número 4 “Noroeste”, en Nayarit. Las mujeres fueron trasladadas al penal federal número 16, en Morelos.
La organización estaba vinculada con al menos nueve averiguaciones previas por secuestro en Chalco, La Paz, Naucalpan y Ecatepec, además de las alcaldías Azcapotzalco y Álvaro Obregón.
El choque que llevó al secuestro
La actriz Irán Castillo relató en una entrevista con la periodista Matilde Obregón que el secuestro fue “fortuito”: el grupo no la buscaba a ella en particular, sino que operaba bajo el método de seguir a la mujer que va sola manejando de noche.
Esa noche de mayo de 2015, cerca de las 11:30 de la noche, salía de una función de teatro. Los agresores chocaron su auto por detrás. Antes de bajar, revisó el seguro de las puertas, un gesto reflejo que no evitó lo que vino después. “Me bajé yo, ‘ay, perdón’”, contó la actriz, al recordar que pidió disculpas a quienes la habían embestido, sin saber que se trataba de una emboscada. La subieron a una camioneta y la encañonaron.
Para ganar tiempo, dijo llamarse María y afirmó ser maestra de yoga, oficio que había ejercido antes. “Como es un asalto, pues les voy a decir, no, mira, me llamo María”, relató. El engaño se sostuvo hasta que, ya en la casa de seguridad, revisaron sus pertenencias y descubrieron su identidad.
Fueron los propios captores quienes llamaron primero a la madre de Castillo para iniciar la negociación. La actriz asegura que, años después, su mamá “hasta la fecha creo que todavía no se repone bien de aquello”.
Sufrió síndrome de Estocolmo
Durante los tres días de cautiverio, a Castillo nunca le vendaron los ojos, aunque sí le ordenaron mantener la vista en el piso. Una mujer, la única presente en el grupo, la cuidó durante el encierro: “no me dejes, cuídame, por favor”, le pedía la actriz, según su propio relato.
La relación con la mayoría de sus captores contrastó con la del líder de la banda, quien ya entonces estaba preso y se comunicaba por teléfono. “Cuando hablaba el jefe... me decía cosas espantosas, psicológicamente, feo, feo, feo”, describió Castillo.
Al ser liberada, se topó con un operativo de policías federales que no esperaba. Su primer instinto fue quedarse callada ante las preguntas, pues incluso llegó a pensar en cómo ayudar a quienes la habían secuestrado, convencida de que “estaban sufriendo mucho” y que algunos actuaban “por necesidad”.
Especialistas de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) la canalizaron con una psicóloga, quien nombró lo que sentía: “Eso que tú tienes se llama síndrome de Estocolmo”, le dijo, según recordó la actriz.
El cuadro la llevó a resistirse a declarar ante las autoridades. Finalmente reconoció la voz del líder durante un proceso de identificación junto a otras ocho víctimas plagiadas antes por la misma organización. Declaró pese al malestar que le generaba señalarlos, porque de no hacerlo “iban a seguir secuestrando a otras personas”. Hoy dice seguir pidiendo que sus captores tengan “otra oportunidad de tener otra vida”.
Gloria Trevi completó el dinero del rescate
La familia de Castillo no logró reunir el monto total exigido por los secuestradores. La cantante Gloria Trevi y su esposo, Armando Gómez, aportaron la diferencia, pese a que no existía entonces una relación cercana entre ambas artistas.
“Ni la conocía, ni siquiera era mi amiga”, dijo Castillo sobre Trevi, al explicar que el contacto se dio porque su madre conocía al esposo de la cantante.Con el paso del tiempo, la actriz pudo retribuir el dinero recibido.
